Lámina “Ramones: This Business Is Killing Me ”

11,95

-Tamaño: 330×250 mm (incluyendo paspartú).

-Impresas sobre papel satinado Canson de 320 gr.

-Numeradas del 01/200 al 200/200, y firmadas por el autor de las ilustraciones.

-Incluye separata con el artículo “Ramones: This Business Is Killing Me” de Amadeu Sanchis impreso.

Descripción

Queens, barrio acomodado de Nueva York, el más aburrido y con menos glamour de cuantos componen esta icónica ciudad estadounidense, a diferencia de otros, no contaba con una rica tradición musical o de contracultura de vanguardia, como por ejemplo Harlem, famoso desde los albores del siglo XX.
Pero si que era el barrio ideal para que cuatro tipos ociosos y en paro, más tarde conocidos como Ramones, comenzaran a aporrear instrumentos, como reacción ante un día a día que les exasperaba sobremanera, sacudiéndose de encima una adolescencia que se prometía eterna ante la falta de oportunidades que ya comenzaba a atisbarse en 1974.
La Nueva York de los años 70, era una ciudad no sólo dura para vivir, sino una de las más peligrosas del mundo. Por eso, Ramones estaban realmente inmersos en esa realidad, así sus letras y sobre todo ese sonido eléctrico y distorsionado encajaban como un guante en los parámetros neoyorquinos del momento. Así, el submundo de Ramones seduce a un Lou Reed, que no duda en llevar sus primeras grabaciones a distintas productoras para que se hagan con sus servicios, aunque al final acaban recalando en una independiente en la que encontrará acomodo su vitalidad juvenil. Era 1976 y ya existía el punk, al menos al otro lado del atlántico.
Su punk más bailable y despreocupado, les hacía alejarse de los punks británicos, combativos, de clase trabajadora y antisistema por definición, que los Ramones calificaban de amargados. Sus primeras canciones marcarán lo que será una constante compositiva hasta el fin del grupo: rápidas como balas, ritmo acelerado al máximo y melodías sencillas (los punteos tuvieron que esperar hasta el álbum Road to Ruin, dos años después de su homónimo LP de debut).
Con letras adolescentes y pegadizas, camuflados bajo una estética donde lo desaliñado y lo pandillero se combinaba a partes iguales, prefiguraban un punk divertido acompañado de unas influencias musicales, donde reivindicaban a Buddy Holly, The Beatles y Beach Boys, entre otros.
Pero no todo eran himnos postadolescentes, de coches, borracheras y excesos. En el interno de Ramones convivían dos almas totalmente diferentes, con visiones distintas en todo y que además reflejaban dos EEUU, que a pesar del tiempo transcurrido seguían divididos.
Por un lado, tenemos a Joey Ramone, de origen judío, concienciado de lo que ello suponía en un país tan antisemita, y con abiertas simpatías hacia la izquierda, rechazando de plano todo lo que suponía la administración Reagan, tanto en los recortes sociales como en su agresivo imperialismo. Así lo quiso dejar claro en una de las canciones más maduras y serias del grupo, Bonzo Goes To Bitburg, donde atacaba con dureza una visita del Presidente de EEUU a un cementerio nazi en Alemania. Johnny por su parte, no solo no se encuentra a gusto con las opiniones de su compañero de banda, sino que además profesa una amplia admiración por políticos derechistas como Nixon, Kissinger o el propio Reagan, pasando a ser un activista del ala más ultra de los republicanos.
Este hecho, así como desavenencias personales, provocaron que durante los últimos 15 años del grupo, Joey y Johnny no se dirigieran prácticamente la palabra, a pesar de continuar grabando y girando hasta la disolución del grupo en 1996. Tal vez, porque a pesar de sus vaqueros rotos y sus chupas de cuero raídas, a los Ramones el negocio del rock también acabó matándolos.

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “Lámina “Ramones: This Business Is Killing Me ””

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *